miércoles, 31 de agosto de 2011

Personal Branding


Somos seres que nos relacionamos, mantenemos contacto con nuestra pareja, familia, amigos, compañeros de trabajo, nuestros clientes. Somos seres emocionales que pensamos, fijamos en nuestra mente un concepto hacia una persona a través de lo que percibimos durante la experiencia de interactuar con ella y actuamos en función de ese concepto. Sentimientos como aceptación o rechazo despiertan tan sólo al ver o al escuchar el nombre de una persona en particular, es una muestra de cómo nos posicionamos en la mente de quienes se relacionan con nosotros.
Esta relación emoción – percepción - aceptación también se manifiesta ante un producto o servicio, vemos una marca, nos despiertan emociones y la compramos en base a las percepciones fijadas a través de una experiencia previa. En base a lo anterior,  no es descabellado pensar que somos un producto, que tenemos una marca: YO, C.A.


Continuamente nos vendemos para obtener un logro: enamorar a la pareja, demostrar a nuestro jefe que nuestro trabajo es bueno, obtener un empleo, una promoción, defender un punto de vista o una causa a través de las ideas.
Al igual que una empresa, tenemos una misión de vida: ¿por qué existo?, tenemos una visión: ¿qué quiero ser? y ¿hacia dónde quiero ir? y poseemos unos valores: nuestra promesa, la propuesta de valor de nuestra marca que nos diferencia a los demás. La gestión de nuestra propia marca, Yo, C.A. cobra fuerza y esto es posible gracias al Personal Branding.
El Personal Branding nos convierte en profesionales expertos con una marca sólida. Un profesional con marca sólida sabe a cuál segmento se dirige y cómo conquistarlo, se diferencia en un mercado competitivo, donde hay gran cantidad de profesionales bien calificados y la demanda laboral desborda la oferta de puestos de trabajo en medio de crisis económica a nivel mundial y la tecnificación de los procesos. También conoce el entorno y es capaz de entender cuáles son las variables internas y externas que influyen en el comportamiento del segmento objetivo. Conoce sus fortalezas y oportunidades de mejora, valida si la percepción de su segmento es lo que quiere reflejar, por lo que es congruente y posee credibilidad. Su plan de carrera no depende de un tercero, autogestiona su formación. Sabe comunicar el mensaje que quiere transmitir y usa las herramientas existentes para lograrlo: comunicación verbal, redes sociales, medios electrónicos, medios tradicionales. En consecuencia, se mantiene visible y siempre está posicionado en la mente de su segmento con el líder en su mercado. Es una marca inolvidable.
El Personal Branding es muy útil para quienes están iniciando una carrera, un negocio de emprendimiento o se está planteando un cambio de ramo o cambio de profesión, ya que permite realzar la fortalezas, identificar las brechas y cerrarlas.
El desarrollo de una marca propia en la vida personal nos muestra claramente cuál es nuestro propósito de vida, nos ayudan a definir prioridades, nos hace prácticos, sabemos qué tenemos para ofrecer a los demás, estamos claros con qué tipo de personas nos debemos relacionar de acuerdo a los intereses, las metas y valores, somos congruentes con nosotros mismos porque no nos esforzaríamos en pretender ser sino que somos nosotros mismos, conservando nuestra esencia que nos hace únicos. También potencia  nuestra inteligencia emocional, eleva nuestra autoestima, y lo más importante: nos hace libres para alcanzar nuestros sueños.
En el mundo de las ideas, el Personal Branding cobra importancia ya que transmitir un mensaje congruente con el comportamiento personal representa una cuestión de ética, en una sociedad donde las instituciones políticas, religiosas, familiares están resquebrajándose.
Vivimos en un mundo interconectado, según la teoría de Seis Grados de Separación, estamos relacionados con otra persona en otra parte de la Tierra a través de una cadena de no más de cinco conocidos. En consecuencia, “el boca a boca” puede ser más efectivo que un anuncio publicitario en medios tradicionales, la referencia que puede tener una persona acerca de nuestra marca personal se convierte en un poderoso aliado para mantenernos visibles.
El acelerado desarrollo tecnológico en las últimas décadas, siendo uno de los frutos Internet, permite que nos llegue gran cantidad de información en tiempo real y hasta podemos llegar a saturarnos. Sin embargo, el Internet ha permitido que a través de las redes sociales y la web 2.0, podamos crear nuestra propia red de intereses profesionales.
Este desarrollo tecnológico hace que la información sea accesible para todos y tenemos a la mano infinidad de corrientes de pensamientos, haciendo denominar a la era actual como “La Era del Conocimiento”. Esto representa una gran oportunidad para reforzar nuestra marca personal perfeccionando nuestra formación para brindar el mejor de nuestros servicios y entregar una experiencia relevante a nuestros clientes. También debemos aprovechar la “Era del Conocimiento” para transmitir nuestros saberes a través de presentaciones, conferencias, foros, redes sociales, blogs, medios impresos, etc., de esta forma estaremos abiertos a la creatividad y a la innovación.
Como conclusión, no importa si nuestro radio de acción es el personal, el mundo de las ideas o el mercado laboral, generamos percepciones a todos con quien nos relacionamos, creamos expectativas y queremos vendernos como producto. El Personal Branding es una poderosa herramienta para convertirnos el líder del mercado, representa un trabajo arduo que requiere paciencia, revisión personal y mucha observación. Es importante tener claro cuál es nuestra misión, visión y valores, segmentar el mercado, estudiar el entorno, potenciar nuestras fortalezas y convertir nuestras debilidades en oportunidades de mejora. Desarrollar una marca personal nos diferenciará de los demás y nos mantendrá visibles. Debemos transmitir nuestra propuesta de valor aprovechando las plataformas comunicacionales disponibles aplicables al segmento objetivo y hay que ser congruentes para gozar de credibilidad.

domingo, 24 de julio de 2011

Shopper Marketing y el Comprador venezolano

Las estrategias de mercadeo se han enfocado para ubicar a un producto en la mente del consumidor; sin embargo, no siempre ese consumidor compra ese producto en particular. La razón de este fenómeno es que el rol del consumidor es distinto al del comprador. En consecuencia, surge la figura del Shopper Marketing, la cual garantiza que el comprador elija una marca en el punto de venta, escenario definitivo de la decisión de compra del cliente. 

Estadísticas de In-store Marketing Institute, indican lo siguiente:
  • El 68% de la selección de la marca del producto se realiza en el punto de venta frente al anaquel.
  • El 70% de todas las decisiones de compra en cualquier categoría se concretan en el punto de ventas.
  • Sólo el 5% de los consumidores son 100% leales a su marca habitual.
  • El 95% de los consumidores tienen un repertorio de 3 a 4 marcas que consideran en cada categoría de productos.
  • El comprador ve cada marca de 3 a 4 segundos en el anaquel.
    Lo anterior representa un reto, ya que no se trata sólo de vender el producto, sino de conquistar al comprador, convertirlo en promotor y en consumidor. 
    La estrategia del Shopper Marketing consiste en conocer qué hay en la mente del comprador y convertir al proceso de compra en una experiencia, combinando tácticas de distribución, visibilidad y comunicación en el punto de venta. Es importante que el comprador consiga un amplio surtido del producto, que esté ubicado en el campo visual del público objetivo, también se puede jugar con el contraste, y que la comunicación estimule la intención de compra.

    Lindstrom, Martin (2010), en su libro Buy-o-logy, comenta que un comprador en el punto de venta experimenta algo similar a una visión borrosa mientras se desplaza entre una selección de un producto y otra. Esto es una respuesta natural de nuestro cerebro ante la sobrestimulación de los anaqueles y es una sensación que no es perceptible ni consciente. Es por ello que para captar la atención del comprador se aplica una actividad disruptiva, y se inicia un proceso de comunicación que estimula sus sentidos, recrea una experiencia, con la finalidad de engancharlo, enamorarlo y hacer que se concrete la compra. Esto representa una oportunidad, ya que la mayoría de nuestras compras se realizan por impulso, se entra a la tienda con la intención de comprar una marca específica y se sale con una marca distinta o con artículos adicionales a los planificados. Este comportamiento es muy común en el comprador.

    El Shopper Marketing aprovecha la condición del ser humano de comparar un estímulo con uno que ya ha experimentado en el pasado, y su decisión de compra dependerá a cuán agradable fue esa experiencia. 

    Existen variables externas que influyen en el comprador en Venezuela. El entorno país convierte al proceso de compra del venezolano en una tarea titánica, ya que todavía estamos sintiendo los efectos de la recesión económica que comenzó en el 2007 con la contracción de los precios del petróleo y el incremento de la inflación, repercutiendo en el poder adquisitivo de la población, cambiando por completo el comportamiento del comprador venezolano, que sin importar el precio seleccionaba la marca de su preferencia por su calidad, su tradición, sus gustos, y que hoy en día es más selectivo y racional, ya que los ingresos alcanzan para comprar sólo lo necesario.
    La regulación de precios trajo como consecuencia que muchas empresas no puedan cubrir los costos de producción, por lo que hay escasez y el comprador se ve obligado a comprar lo que hay en el anaquel sin importar si es su marca de preferencia y si no se consigue el producto independientemente de la marca, termina en una peregrinación por todas las tiendas de la ciudad, muchas veces sin resultado satisfactorio, o en caso de tener éxito en la búsqueda, lo consigue con sobreprecio en sitios donde no son susceptibles a regulaciones, tales como bodegas o buhoneros.
    El venezolano se ha convertido en un experto investigador, ya conoce qué días, a qué hora y en qué establecimiento puede conseguir su producto. Además, se ha convertido en un experto del boca a boca, permitiéndole conseguir la información.
    Los cierres de empresas por crisis económica o porque deciden irse a otro país, sumado a las expropiaciones hace que el venezolano sea cauteloso a la hora de comprar un apartamento o un carro, ya que piensa más antes de contraer un compromiso a largo plazo sin saber si lo podrá cumplir porque tiene miedo de perder su empleo.
    La mayor parte del consumo venezolano va dirigido hacia alimentos y bebidas, que representaría el nivel más bajo de la Pirámide de Maslow, lo que sugiere un comportamiento típico de un país pobre. También indica que los productos que no son de primera necesidad se ven afectados.
    En el caso de los sectores de altos ingresos, que en mayor incidencia se ven afectados por la inseguridad, recurren a comprar vehículos blindados y a pagar servicios de vigilancia privada. Ya tienen sus necesidades de alimentación e hidratación cubiertas, el siguiente escalafón de la pirámide de Maslow a alcanzar es la seguridad.

    Es conveniente recordar que durante el Paro Petrolero de 2002-2003, llamado también Paro Nacional o Huelga General, vivimos una situación similar, lo que representó una oportunidad para las marcas que existían y que eran invisibles ante las ya posicionadas en la mente del venezolano, muchas de ellas con amplia trayectoria. Lo mismo sucedía con nuevas marcas que les era imposible competir ante tal posicionamiento. Un ejemplo de ello es Maizoritos de Alfonzo Rivas, cereal de hojuelas de maíz similar a CornFlakes de Kellog´s, apareció Big Cola, refresco de cola negra como Pepsi Cola o Coca Cola, y fue relanzada tímidamente la cerveza Zulia, bebida que data de 1925, aprovechado la añoranza del venezolano por disfrutar una “fría” dado a la desaparición de la Polar. También los perreros y las hamburguesas de la famosa “Calle del Hambre” se vieron favorecidos por el cierre de las cadenas de comida rápida.
    Los momentos de crisis son oportunidad para la creatividad e innovación, se pueden crear nuevos productos y nuevas presentaciones a un precio más accesible, además representan un buen momento de lanzar productos sustitutos, ya que van a ser probados por el consumidor debido a la escasez de su marca habitual, y si son aceptados entonces permanecen en el tiempo. La razón es que estamos acostumbrados a comprar y a consumir.

    Muchos recordamos los dorados años 70´s y 80´s, cuando el dólar estaba a Bs. 4,30, libre venta y se podía cambiar por dólares en cualquier casa de cambio sin ningún impedimento, el destino favorito era Miami, la frase “tá barato dame dos” se hizo popular reflejando el poder adquisitivo del venezolano en el exterior. Hoy en día, el dólar está fijado a Bs. 4,30, por debajo de su valor real, igual que en los años 80´s, pero con regulaciones en la cantidad asignada por viajero y es imposible cambiarlos en una casa de cambio de otro país en otra moneda. La otra diferencia es que un porcentaje de esos viajeros se quedan a vivir en ese país que visitan. Independientemente de la época, de las limitaciones de divisas y de las intenciones de emigrar, el hecho de estar subvaluado el dólar y ante tanta variedad de productos y marcas que uno pueda conseguir, el venezolano se convierte en un comprador compulsivo y hasta es más selectivo cuando se trata de calidad y de atributos.

    El Shopper Marketing es muy poderoso para lograr que el producto sea comprado, fortalece a la marca y refuerza las estrategias de marketing para ubicarla en la mente del consumidor. Requiere de un riguroso estudio del comportamiento del comprador, ya que variables como la decisión de compra en el punto de venta, el bajo índice de fidelidad ante una marca y el poco tiempo que observamos un producto en el anaquel, representa un reto para materializar la compra del mismo. No importa las variables externas que puedan amenazar el proceso de compra, nacimos para comprar, condición que siempre prevalecerá.

    lunes, 18 de julio de 2011

    Tres signos de un trabajo miserable

    El síndrome del cubículo crónico o síndrome del “quemado” lo padece gran cantidad de empleados en la actualidad, caracterizado por desmotivación, insatisfacción, frustración y hasta se pueden sentir miserables en su trabajo. Un trabajo miserable no es lo mismo que un trabajo malo. Un trabajo es bueno o malo dependiendo de la perspectiva de quien lo mire, de acuerdo a sus necesidades: salario, prestigio, horario, responsabilidades, tipo de trabajo, etc. Un trabajo miserable hace a la persona perder su entusiasmo y autoestima, la convierte en derrotista y pierde la pasión.
    Las tres señales de un trabajo miserable son:
    • Anonimato: Los empleados perciben que su superior no tiene interés en ellos como individuo, al demostrar poco conocimiento de su vida, aspiraciones e intereses.
    • Ausencia de métricas de medición: No existen indicadores de desempeño ni objetivos claros que permita a los empleados evaluar su éxito o contribución. Generalmente, los trabajadores reciben opiniones subjetivas de sus supervisores.
    • Irrelevancia: El empleado siente que no deja huella ni crea una diferencia en la vida de otros: clientes, jefe, compañeros de trabajo.
    Un trabajo miserable destruye la moral e incrementa los costos de contratación, formación y retención de los empleados.

    Lo anterior sugiere que la razón principal de la insatisfacción laboral es la relación con el jefe.

    El jefe debe primero que nada perder los miedos que puedan sentir en relación a sentirse falsos y a ser incorrectos. Una vez que el supervisor demuestre que el interés es genuino, los empleados lo considerarán como tal y elevará la autoestima y el nivel de compromiso. Por otro lado, el supervisor debe fomentar la visión y comprensión de la persona como una totalidad, debe mostrar la relevancia del trabajo de cada uno y debe desarrollar métricas de indicadores de desempeño objetivas.

    Los empleados por su parte, deben mostrar sus capacidades y evaluar si poseen interés en mejorar en los aspectos que requieran. También, deben tener una comunicación fluida y asertiva con su supervisor, mediante la cual se pone claro sus necesidades, motivaciones e intereses.

    El video a continuación se inicia con una parodia relacionada con el síndrome del cubículo crónico, luego sigue una dramatización donde se explican los tres signos de un trabajo miserable y se concluye con una breve entrevista con el autor del libro "Tres señales de un trabajo miserable", Patrick Lencioni.